El Prof. Patricio Cancino Rivera, académico del Departamento de Química Inorgánica y Analítica, reflexiona sobre los prejuicios que rodean a la química en la sociedad actual, desmontando mitos en torno a los llamados “productos libres de químicos” y relevando el rol fundamental de esta disciplina en el desarrollo de soluciones sostenibles, desde la energía limpia hasta los materiales biodegradables.

Hoy me planteó un punto sobre nuestro quehacer cotidiano y la relación con la sociedad, que me parece interesante discutir. Existe la idea que si un producto o alimento tiene químicos es malo, el concepto de química o de químicos suele asociarse a cosas malas, o gente mala.
Entre villanos de película y etiquetas de "libre de químicos", la sociedad ha construido un muro de desconfianza frente a una de las disciplinas más esenciales para el futuro sostenible.
En el imaginario colectivo, el químico suele llevar una bata blanca manchada, una risa maníaca y un plan para desestabilizar el orden mundial o solo dedicarse a realizar sustancias dañinas a la salud o a la humanidad. Desde el Joker hasta los laboratorios clandestinos de las series de ficción, la narrativa de Hollywood ha cimentado la idea del científico como un ser desconectado de la ética. Esta percepción ha saltado de la pantalla a las góndolas del supermercado, donde la palabra "químico" se ha convertido en un sinónimo de "veneno".
Pero, ¿qué tan cierta es esta sombra que persigue a la tabla periódica?
El mito del "producto sin químicos"
Uno de los mayores éxitos del marketing moderno es la etiqueta "100% libre de químicos". Sin embargo, desde un punto de vista científico, esto es una imposibilidad física. El agua que bebemos (H2O), y nuestro propio ADN son estructuras químicas complejas.
El estigma actual confunde a menudo la toxicidad con la sustancia. Como bien decía el principio de Paracelso, "la dosis hace al veneno". El miedo a lo sintético ha invisibilizado que muchas sustancias naturales pueden ser letales, mientras que compuestos diseñados en laboratorios son los que hoy permiten potabilizar agua o conservar alimentos para evitar hambrunas.
Los "arquitectos" de un mundo mejor
Lejos de los laboratorios oscuros del cine, hoy vivimos una era de Química Verde. Hay miles de investigadores, entre ellos los de nuestra Facultad, trabajando como "arquitectos de moléculas" para arreglar el mundo, en diferentes áreas:
Captura de Carbono: Materiales diseñados para atrapar CO2 del aire y frenar el cambio climático.
Energía Limpia: Desarrollo de catalizadores para que el hidrógeno verde sea una realidad económica.
Materiales Biodegradables: Creación de alternativas reales al plástico que no dañen nuestros océanos.
Alimentos sustentables y sostenibles: Creación de nuevos alimentos con mejores componentes alimenticios o nutritivos. Generando alternativos para las personas que presenten algún tipo de enfermedad alimenticia.
Entre muchos otros campos de acción donde la química es parte de la solución y no del problema
De villanos a aliados
La ciencia no es buena ni mala por naturaleza; es una herramienta. El desafío actual de la comunidad científica no solo está en el laboratorio, sino en las aulas y en la comunicación pública. Es necesario humanizar al investigador: mostrar que detrás del microscopio hay personas preocupadas por el acceso al agua limpia, por la descontaminación de los suelos y por la creación de materiales biodegradables que reemplacen al plástico. Que buscan una vida mejor para todos y todas.
Prof. Patricio Cancino Rivera, académico del Departamento de Química Inorgánica y Analítica