Huevitos de chocolate en Pascua: tradición, ciencia y beneficios del cacao

Huevitos de chocolate en Pascua: tradición, ciencia y beneficios del cacao

Cada año, cuando llega la Pascua, las casas se llenan de colores, risas y deliciosos huevitos de chocolate. Pero esta hermosa tradición es mucho más que un momento dulce: tiene un origen antiguo y también un interesante valor nutricional.

Desde hace miles de años, el huevo ha sido símbolo de vida nueva y renacimiento. Con el tiempo, esta idea se integró a la celebración de la Pascua, transformándose en una costumbre llena de significado: regalar huevos como símbolo de alegría, esperanza y nuevos comienzos.

Hoy, esta tradición se vive especialmente en familia, donde la magia aparece cuando, misteriosamente, los niños descubren huevitos escondidos en el jardín o dentro del hogar.

Más allá de su sabor, el chocolate —especialmente el que contenga un alto porcentaje de cacao— es un alimento con propiedades beneficiosas para la salud.

La profesora Alicia Rodríguez Melis, académica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, adscrita al Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química, explica que el cacao es un alimento rico en polifenoles, compuestos bioactivos con alta capacidad antioxidante. Se pueden dividir en al menos 10 clases diferentes dependiendo de su estructura básica en el reino vegetal. En el cacao, la familia de los flavonoides constituye un subgrupo de los polifenoles más importantes. Entre ellos se destaca: la catequina, el galato de epicatequina, la epigalocatequina, el galato de epigalocatequina, las proantocianidinas, las teaflavinas, y tearrubigi, presentes en productos, como el chocolate amargo, el licor de cacao y el cacao en polvo.

Diversos estudios científicos han demostrado que estos compuestos pueden:

  • Contribuir a la salud cardiovascular, disminuyendo la oxidación del colesterol LDL

  • Actuar como antioxidantes, protegiendo las células frente a los radicales libres

  • Aportar una alta capacidad antioxidante, en algunos casos superior a la del té o el vino

  • Tener un potencial efecto protector frente a enfermedades crónicas

Además, el cacao contiene otros compuestos bioactivos de gran interés nutricional, como los fitoesteroles (β-sitosterol y estigmasterol), que tienen la capacidad de bloquear la absorción del colesterol a nivel intestinal.

Los tocoferoles, incluyendo el γ y α-tocoferol (vitamina E), se encuentran principalmente en la manteca de cacao —la fracción grasa del cacao—, donde actúan como antioxidantes naturales, ayudando a proteger frente a la oxidación lipídica en los tejidos y contribuyendo al valor nutricional del chocolate.

“La manteca de cacao, lejos de ser solo un componente graso, aporta características sensoriales únicas y compuestos que contribuyen a la calidad del alimento”, enfatiza la académica.

Asimismo, el chocolate contiene minerales esenciales como calcio, magnesio, zinc, hierro, entre otros, fundamentales para diversas funciones del organismo.

Como reconocer un chocolate de calidad

Un chocolate de buena calidad se reconoce principalmente por su alto contenido de cacao, idealmente superior al 60–70%. Además, debe tener pocos ingredientes, siendo el cacao (o pasta de cacao) y la manteca de cacao los principales. Sensorialmente, presenta un aroma intenso, una textura firme y un quiebre limpio al partirlo (“snap”) y un excelente brillo característico de un buen atemperado del chocolate. 

Tipos de chocolate

Existen tres tipos principales de chocolate: chocolate negro (o amargo), chocolate con leche y chocolate blanco. El más valorado desde el punto de vista nutricional es el chocolate negro, por su mayor contenido de cacao y antioxidantes. Sin embargo, el chocolate con leche es uno de los más consumidos debido a su sabor más dulce y suave. El chocolate blanco, aunque popular, no contiene sólidos de cacao, sino principalmente manteca de cacao, azúcar y leche.

Las diferencias radican en su composición:

  • El chocolate negro contiene alta proporción de cacao y poca o ninguna leche, lo que le otorga mayor contenido de antioxidantes.

  • El chocolate con leche incluye leche en polvo, lo que suaviza su sabor y textura.

  • El chocolate blanco no contiene sólidos de cacao, solo manteca de cacao, azúcar y leche.

El origen del chocolate

El chocolate se obtiene del cacao, que proviene del fruto del árbol Theobroma cacao. Las semillas (granos de cacao) son fermentadas, secadas, tostadas y molidas para producir pasta de cacao. A partir de ésta, se separa la manteca de cacao y el cacao en polvo y se elaboran distintos tipos de chocolate mediante procesos de mezcla, refinado, conchado y atemperado.

El proceso de transformación de grano de cacao a licor de cacao, manteca de cacao y cacao en polvo se puede realizar con tres principales tecnologías relacionas con el desarrollo de color y sabor del chocolate y la reducción de tamaño de partícula, que han evolucionado en el tiempo:

• Tecnología tradicional los tratamientos están orientados a grano de cacao

• Tecnología actual los tratamientos se realizan al grano en forma de granilla incorporando mejoras en eficiencia, y

• Tecnologías avanzadas, los tratamientos se realizan sobre el licor de cacao (pasta de caco en forma líquida) optimizando los procesos mediante automatización, control preciso de variables y desarrollo de productos con propiedades específicas.

En cada una de estas etapas tecnológicas se han ido perfeccionando tanto los equipos como los procesos, permitiendo mejorar la calidad, estabilidad y características sensoriales del chocolate.

¿Por qué el chocolate genera placer?

El chocolate genera sensaciones de placer debido a una combinación de factores sensoriales, químicos y neurobiológicos.

Por un lado, su sabor, aroma y textura activan los sentidos, generando una experiencia hedónica inmediata. Sin embargo, su efecto va mucho más allá de lo sensorial, ya que contiene diversos compuestos bioactivos con actividad en el sistema nervioso central.

Entre ellos destacan: 

  • Teobromina, principal alcaloide del cacao, perteneciente a las metilxantinas. Actúa como un estimulante suave, aumentando el estado de alerta y reduciendo la sensación de fatiga. Es empleada en medicina como diurético y el amargor del cacao se debe a ella. 

  • Cafeína (en pequeñas cantidades): potencia el efecto estimulante. 

  • Feniletilamina: neurotransmisor asociado a sensaciones de bienestar, motivación y placer, relacionado incluso con estados emocionales como el enamoramiento. 

  • Anandamida: compuesto que actúa sobre los receptores cannabinoides del cerebro, generando una sensación de bienestar y relajación, similar a la activación del sistema endocannabinoide. Hasta el momento no se han identificado sustancias adictivas específicas en el chocolate.

Además, el consumo de chocolate influye en la liberación de neurotransmisores como: serotonina, asociada al estado de ánimo y sensación de felicidad. Dopamina, relacionada con el sistema de recompensa y el deseo de repetir la experiencia. Endorfinas, que generan efectos placenteros y analgésicos

En conjunto, estos compuestos actúan de manera sinérgica, explicando por qué el chocolate no solo es un alimento, sino también un estimulante del bienestar emocional.

Finalmente, no se debe olvidar el componente cultural y afectivo, ya que el chocolate suele asociarse a momentos de celebración, recompensa y vínculo social, reforzando aún más la experiencia placentera.

Disfrutar con moderación

“Es importante destacar que el chocolate, especialmente el rico en cacao no solo es un alimento placentero, sino también una fuente de compuestos bioactivos beneficiosos. Sin embargo, como todo alimento, su consumo debe ser moderado. Elegir chocolates de buena calidad y alto contenido de cacao permite disfrutar de sus propiedades nutricionales dentro de un estilo de vida saludable”, recomienda la profesora Alicia Rodríguez.

Así, la Pascua reúne tradición, fantasía y ciencia: una celebración que une a las familias encanta a los niños y nos invita a disfrutar con conciencia, significado y beneficios.

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