Desde sus primeros años de formación en Santiago, José Ortega Campos encontró en la química y la física una vocación que marcaría su camino. Realizó sus estudios escolares en el Colegio Oratorio Don Bosco, donde —según recuerda— surgió su interés por las ciencias. “De la época escolar recuerdo con especial cariño a las profesoras de química y física, que me inspiraron en mi desarrollo científico”, comenta.
El año 2014 ingresó a la carrera de Química en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, donde desarrolló toda su formación académica. Finalizó sus estudios en 2019 y rindió su examen de título en 2020, en plena pandemia, obteniendo el reconocimiento como mejor promedio de su generación. “Fue un momento que esperé con ansias, pero no pude compartirlo con toda mi familia de manera presencial”, recuerda.
Durante su etapa de pregrado se integró al Laboratorio de Radicales Libres y Antioxidantes, bajo la guía del profesor Claudio Olea, académico adscrito al Departamento de Química Inorgánica y Analítica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, y de la profesora Lucía Otero, académica de la Universidad de la República (Uruguay), vínculo que marcaría su trayectoria científica. Posteriormente, en 2020, ingresó al Doctorado en Química con beca ANID, donde fortaleció su trabajo en investigación y docencia, además de participar en congresos y colaboraciones internacionales.
Entre esas experiencias, destaca una vivida en Cuba: “Nos tocó vivir el huracán Rafael, por lo que estuvimos tres días encerrados en el hotel con servicios intermitentes. Por suerte, la conversación con colegas hizo la experiencia más llevadera”.
En diciembre de 2025 se incorporó como investigador postdoctoral al Departamento de Química Inorgánica y Analítica, integrándose al mismo laboratorio donde se formó. Su trabajo se centra en la síntesis y estudio de compuestos metálicos de la primera serie de transición como potenciales agentes antiparasitarios y antineoplásicos, con foco en los patógenos causantes de la enfermedad de Chagas y de ciertos tipos de cáncer de alta incidencia. “El objetivo de estudiar estos compuestos es su menor toxicidad, ya que contienen metales esenciales con un rol biológico en el organismo. Además, su análisis biológico se apoya en las similitudes metabólicas entre los patógenos involucrados”.
En el marco del proyecto FONDEQUIP EQM230118 adjudicado al profesor Olea, participó en la actualización y puesta en marcha del equipo de EPR de la Facultad, en colaboración con la empresa Bruker, asegurando su funcionamiento óptimo para docencia e investigación, siendo experto en el área y colaborador de diversas investigaciones nacionales e internacionales.
Su investigación aborda desde el diseño y caracterización de estos compuestos hasta su evaluación en sistemas biológicos, en colaboración con equipos nacionales e internacionales, destacando el carácter interdisciplinario de la química.
En paralelo, mantiene una activa labor docente en cursos del área de la química analítica, además de un sostenido compromiso con el acompañamiento estudiantil. Desde sus años de formación ha participado como ayudante, tutor y coordinador de programas académicos. “Siempre he tenido la convicción de que uno se debe a la misión pública de nuestra casa de estudios”, afirma.
Este compromiso también se refleja en su participación en iniciativas como el DEMRE y en actividades de extensión científica. “Es muy gratificante llevar la Universidad a la población”, señala.
Hoy, José Ortega Campos proyecta su desarrollo académico integrando investigación, docencia y vinculación con el medio. “Agradezco a la Facultad por la oportunidad de desarrollarme en lo que más me gusta hacer: enseñar, investigar y acercar la ciencia a la gente”, concluye.
