Facultad certifica sus primeros laboratorios en bioseguridad en el Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica

Facultad certifica sus primeros laboratorios en bioseguridad

Con foco en la excelencia formativa y la consolidación de entornos seguros, el pasado martes 19 de mayo la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile alcanzó un nuevo hito al certificar en bioseguridad tres laboratorios del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica: el Laboratorio de Docencia del Edificio Profesores Eméritos, el Laboratorio de Farmacología Experimental y el Laboratorio de Productos Natural 2. El reconocimiento da cuenta del trabajo sostenido, el compromiso técnico y el esfuerzo conjunto de sus equipos, junto al apoyo de la Administración Conjunta del Campus Norte.

Durante la ceremonia, la vicedecana, Prof. Paz Robert, agradeció la presencia de la comunidad y destacó el trabajo del Comité Local de Bioseguridad del Campus y de la Administración del Campus Norte en este proceso. Asimismo, invitó a los laboratorios de la unidad académica a avanzar hacia la certificación, promoviendo una cultura de mejora continua y fortalecimiento de la bioseguridad.

“Este proceso constituye un compromiso ético. Mantener estas condiciones mínimas es lo que nos permite asegurar que la ciencia de vanguardia (...) se desarrolle de manera resguardada para todos. Queremos que el entorno de trabajo sea tan riguroso como seguro. Para que este esfuerzo sea visible y reconocido por toda la comunidad, cada espacio acreditado contará, además de su certificado, con un logo distintivo en su puerta que evidenciará este estándar de excelencia”.

En el caso del Laboratorio de Docencia, la iniciativa fue impulsada desde la Dirección del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica, a cargo de la Prof. Raquel Bridi, y desarrollada mediante un trabajo articulado entre la técnica de laboratorio, Mónica Orellana, la administradora de Campus Norte, Pía Navalón y la técnico en prevención de riesgos, Selene Silva, cuyas gestiones y compromiso fueron fundamentales para concretar el proceso de certificación. Así, el trabajo se enmarca en un proyecto institucional orientado a fortalecer la bioseguridad en los laboratorios docentes y de investigación, incorporando prácticas alineadas con las exigencias del entorno profesional y fortaleciendo una cultura preventiva en toda la comunidad académica.

Esta iniciativa también refuerza la formación integral del estudiantado al incorporar prácticas alineadas con los estándares de entornos reales de desempeño profesional. Entre ellas, destaca la implementación de fichas de bioseguridad, firmadas por estudiantes al inicio de sus actividades, y fichas de emergencia que contemplan antecedentes pertinentes para la gestión de riesgos, contribuyendo al desarrollo de espacios formativos más seguros y responsables.

“Cuando la Dirección del Departamento se planteó la posibilidad de certificar el laboratorio, asumimos el desafío y comenzamos a trabajar en el proceso”, comenta Mónica.

Desde ese punto, Mónica Orellana, técnica de laboratorio incorporada al Departamento en 2024 y con experiencia previa en el sector privado, tuvo un rol clave en la implementación de acciones concretas, como la trazabilidad de soluciones, el levantamiento de inventarios, el control de reactivos y la aplicación de matrices de compatibilidad química.

“En realidad, el laboratorio ya contaba con avances importantes en materia de orden, seguridad y gestión de reactivos. Para completar el proceso, fue necesario realizar algunos ajustes adicionales, como la verificación de equipos críticos, especialmente la mantención de la campana de extracción, que fue uno de los principales desafíos”, explica. Ese último paso se concretó en marzo de este año, permitiendo finalmente iniciar el proceso formal de certificación, liderado por el Comité de Bioseguridad de la Universidad.

Pero, más allá de la certificación, el enfoque se ha centrado en fortalecer las condiciones de seguridad, orden y buenas prácticas en el laboratorio. Por ello, el rol técnico de Orellana ha sido fundamental para apoyar al equipo académico en la preparación y desarrollo de las actividades prácticas docentes.

Cultura de seguridad que trasciende el aula

Aunque los cambios visibles para el estudiantado pueden parecer sutiles, el impacto es profundo. La certificación valida prácticas que ya se venían fortaleciendo: el respeto a las normas, la prohibición de alimentos en el laboratorio, el uso adecuado de los espacios y la educación constante en buenas prácticas.

“Las buenas prácticas de laboratorio van a ser parte de su día a día. Esto es exactamente lo mismo que harán en un laboratorio farmacéutico o de control de calidad”, enfatiza Mónica.

Con una vigencia de cuatro años renovables, esta habilitación simplifica los procesos administrativos, ya que los laboratorios certificados quedarán exentos de presentar el Formulario de Bioseguridad y Riesgos Asociados ante cada adjudicación de proyectos, siempre que se mantengan las condiciones de base: “creemos en menos burocracia y más tiempo para la ciencia”, complementó la Prof. Robert.

El acompañamiento del Comité de Bioseguridad fue clave durante todo el proceso, especialmente en las instancias de evaluación y mejora continua que permitieron avanzar hacia la certificación.

Un punto de partida

La certificación de laboratorios establece un precedente para la Facultad y contribuye a instalar una cultura de rigurosidad, seguridad y sentido formativo.

El impacto será muy positivo, especialmente porque en este laboratorio se realizan actividades prácticas de cursos fundamentales de pregrado, como Botánica y Farmacognosia, Farmacología, Farmacoquímica, Análisis de Medicamentos, Dopping y Drogas de Abuso y Toxicología. Contar con un laboratorio certificado permite que los y las estudiantes se formen en un ambiente que incorpora no solo contenidos disciplinares, sino también estándares de seguridad, responsabilidad, orden y buenas prácticas de laboratorio. Asimismo, cuando el espacio no está destinado a docencia, puede ser utilizado por académicos del Departamento para actividades de investigación, fortaleciendo el uso eficiente de la infraestructura disponible”, expuso la directora del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica de la Facultad, Prof. Raquel Bridi.

–“¿Qué mensaje le daría a la comunidad universitaria sobre la importancia de este logro?”

“A la comunidad universitaria le diría que la bioseguridad es una responsabilidad compartida. Contar con laboratorios certificados no solo fortalece nuestra infraestructura, sino que también nos invita a consolidar una cultura institucional basada en el cuidado de las personas, la prevención de riesgos y la responsabilidad en el trabajo experimental. Este logro es resultado de un trabajo colectivo y sostenido. En particular, quiero destacar el trabajo comprometido y riguroso de la Sra. Mónica Orellana Cuevas, técnica de laboratorio, cuya participación fue clave para concretar este proceso en el Laboratorio de Docencia. Asimismo, felicito al Prof. Mario Rivera y a su equipo por la certificación del Laboratorio de Farmacología Experimental que también forma parte de este importante hito para nuestro Departamento y para la Facultad. Este logro debe ser motivo de orgullo, pero también un punto de partida para seguir fortaleciendo nuestros espacios docentes y de investigación”, expuso la Prof. Bridi.

En esa línea, el laboratorio ya ha sido utilizado por distintos grupos para actividades de extensión, entre ellas el trabajo con establecimientos escolares, lo que permite acercar la ciencia a la comunidad en un entorno seguro y con valor formativo. De cara al futuro, la certificación se proyecta como un impulso para nuevas instancias de vinculación, tanto en docencia como en investigación aplicada, capacitación, extensión y colaboración interinstitucional.

Desde la administración de Campus Norte se destacó que la iniciativa forma parte de la certificación en bioseguridad impulsada en 2025 por el Comité Local de Bioseguridad de Campus, con una vigencia de cuatro años renovable, orientada a fortalecer estándares y facilitar la gestión de proyectos de investigación.

“Es un incentivo para mantener las mínimas condiciones de Bioseguridad y Prevención de Riesgos para desarrollar las actividades de laboratorio de manera segura para el ser humano, animales y medio ambiente. Estamos muy felices de contar con los primeros dos laboratorios certificados en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas: el Laboratorio de Docencia (certificado el 27 de abril de 2026)  a cargo de la técnico Mónica Orellana, el Laboratorio de Farmacología Experimental (certificado el 29 de abril de 2026)a cargo del Prof. Mario Rivera y el Laboratorio de Productos Naturales 2 (certificado el 18 de mayo de 2026) a cargo de la Prof. Raquel Bridi, del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica, lo que destaca el compromiso de sus académicos y técnicos, así como también, el apoyo de su jefa de carrera”, concluyó Pía Navalón, administradora de Campus Norte.

En una breve ceremonia, se hizo entrega de los diplomas y se instaló el sello distintivo en los laboratorios certificados, dejando una marca visible de este importante avance institucional.

“Quisiera destacar que este proceso también se transformó en una comunidad de aprendizaje para nosotros, porque había muchos elementos que no conocíamos bien y que ahora podemos observar con mayor claridad. Todo lo que pudimos ordenar y reglamentar, de acuerdo con las sugerencias entregadas, mejoró bastante el funcionamiento del laboratorio”, dijo el académico Mario Rivera.

La invitación a extender esta experiencia a otros laboratorios de la Facultad proyecta un objetivo mayor: fortalecer la formación de estudiantes capaces de desenvolverse en entornos profesionales con conciencia, responsabilidad y apego a altos estándares de seguridad y calidad: Sigamos construyendo una Facultad que brille no solo por el impacto de sus investigaciones, sino también por la seguridad, la sustentabilidad y la responsabilidad de sus espacios de investigación”, finalizó la académica Paz Robert.

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