Estudiantes de los cursos de Botánica y Farmacognosia, junto a estudiantes de primer año del curso Química Transformadora, de la Facultad de Ciencias Química y Farmacéuticas, están participando este semestre en una actividad formativa en la Biohuerta Raihen orientada a la implementación de un huerto de plantas medicinales, iniciativa que busca fortalecer el aprendizaje práctico y promover el uso responsable de especies de interés terapéutico.
Durante las jornadas, las y los estudiantes trabajan en la preparación del espacio, plantación y organización del huerto, incorporando especies medicinales previamente seleccionadas para su cultivo, entre ellas menta, hierbabuena, melisa, matico, malva, cedrón, romero, bailahuén, lavanda, tomillo y manzanilla.
Raquel Bridi, profesora responsable de la actividad, explicó que el trabajo desarrollado integra contenidos de botánica, farmacognosia y vinculación comunitaria. “Cada grupo trabajó previamente con una planta medicinal tradicional en Chile, realizando una búsqueda bibliográfica sobre sus usos, propiedades y formas de cultivo. Luego, esa información se transformó en monografías y ahora se concreta en la plantación de algunas de las especies en el huerto”, señaló.
Por su parte, Martín Pérez Comisso, coordinador de Inter y Transdisciplina menciona “el vínculo de los estudiantes de la Facultad con la huerta se fortalece a través de una docencia activa y centrada en proyectos. El trabajo hecho por los estudiantes de Botánica y Farmacognosia, así como algunos estudiantes de Química Transformadora es crucial para revitalizar el espacio, junto a los actuales líderes estudiantiles de la Biohuerta Raihen. La sinergia social y epistémica que nuestros estudiantes están desarrollando es de la más alta calidad, alrededor de experiencias de conservación y sustentabilidad”.
Además del cultivo de las plantas, las y los estudiantes elaboraron códigos QR asociados a cada especie, permitiendo acceder a información sobre su nombre, propiedades y usos tradicionales. “La idea es que la comunidad pueda venir, conocer las plantas y utilizarlas de manera responsable. Queremos que sea un espacio vivo, comunitario y educativo”, agregó la Prof. Bridi.
La actividad también contempló mejoras en la infraestructura del espacio, incluyendo la instalación de una conexión a la red eléctrica, un sistema de riego automático y el acondicionamiento de nuevas áreas de cultivo, trabajo desarrollado con apoyo de la Biohuerta Raihen y distintas colaboraciones universitarias. Esto en coordinación con sus líderes estudiantiles, Vicente Rojas y Martín Mora, estudiantes de segundo año de las carreras de Bioquímica y Química, respectivamente.
La instancia ha permitido vincular los contenidos teóricos revisados en clases con una experiencia práctica en terreno, fortaleciendo el aprendizaje colaborativo, el uso racional de plantas medicinales y la valoración de estos espacios como instancias de formación y educación ambiental. El cierre de esta actividad formativa está programado para el próximo martes 2 de junio, fecha en la que se finalizarán los trabajos asociados al proyecto de huerto medicinal, por parte de los estudiantes del curso de Botánica y Farmacognosia.
