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La actividad del pasado miércoles 29 de julio, organizada por la Unidad de Desarrollo Organizacional (D.O.) de la Facultad como parte del Programa de Integración Institucional 2026 entregó herramientas para reconocer las distintas manifestaciones de la violencia de género, comprender el marco normativo vigente y conocer los mecanismos de orientación y acompañamiento disponibles para quienes integran la comunidad universitaria.
La instancia se desarrolló en un contexto en que la violencia de género continúa siendo una problemática de alcance mundial. Pese a los avances legislativos y culturales de las últimas décadas, millones de mujeres y niñas aún no ejercen plenamente su derecho a vivir una vida libre de violencia y discriminación, realidad que exige el compromiso permanente de las instituciones con la prevención, la educación y la promoción de espacios seguros e inclusivos.
Durante la exposición, la encargada de Institucionalización de Género y Corresponsabilidad, Pamela Farías, explicó cómo numerosas conductas históricamente naturalizadas hoy son reconocidas como formas de violencia y discriminación por razón de género, en el marco de un cambio cultural impulsado por los movimientos sociales, la legislación y el reconocimiento de los derechos humanos. En este sentido, destacó que la Universidad de Chile ha sido pionera en la materia, impulsando desde 2017 una política institucional de prevención y, desde 2019, un conjunto de instrumentos destinados a prevenir, atender y sancionar situaciones de acoso sexual, violencia y discriminación.
"El protocolo más importante es el que no se utiliza, porque hemos sido capaces de prevenir. ¿Y cómo se previene? Educando", señaló la profesional, enfatizando que el objetivo principal es construir comunidades donde estas conductas no tengan cabida.
La capacitación también revisó el marco normativo que hoy respalda estos derechos, entre ellos la Ley N.º 21.369 sobre acoso sexual, violencia y discriminación en la educación superior, la Ley Karin y el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), instrumentos que reconocen la violencia y el acoso como problemáticas que deben ser abordadas desde una perspectiva de género y de derechos humanos.
Como parte de la jornada, se dieron a conocer resultados de la Encuesta de Prevalencia de Acoso Sexual desarrollada por la Dirección de Igualdad de Género de la Universidad de Chile, realizada a una muestra de 1.434 integrantes (682 hombres y 752 mujeres) de la comunidad universitaria. El estudio reveló que un 27,1% de las personas encuestadas experimentó durante 2022 al menos una de las conductas de acoso sexual analizadas.
Los resultados muestran que las mujeres, las generaciones más jóvenes y, especialmente, los/as estudiantes de pregrado presentan una mayor exposición a estas situaciones. Entre las personas afectadas, el 59,5% corresponde a mujeres, mientras que por estamento la mayor prevalencia se registra en estudiantes (32,7%), seguida por funcionarios/as funcionarias del personal de colaboración (20,2%) y personal académico (13,2%). Asimismo, la encuesta evidencia que estas conductas ocurren principalmente entre pares en los estamentos estudiantil y funcionario del personal de colaboración, mientras que en el ámbito académico se dirigen mayoritariamente hacia estudiantes.
Otro de los ejes de la capacitación fue comprender qué constituye una conducta de acoso sexual, cómo identificar las distintas expresiones de la violencia de género y la importancia de no minimizar situaciones que pueden parecer cotidianas o normalizadas, pero que afectan la dignidad, la integridad y el desarrollo de las personas.
La profesional también hizo un llamado a comprender que la prevención es una responsabilidad compartida y cotidiana.
"Cada uno de nosotros es un agente de prevención, desde nuestra conducta, la forma en que nos relacionamos, cómo enseñamos y cómo actuamos frente a situaciones que afectan a otras personas", indicó.
"La violencia siempre ha estado presente; hoy dejamos de invisibilizarla”
La jornada concluyó con un espacio de diálogo abierto, donde los/as asistentes compartieron experiencias, plantearon dudas y reflexionaron sobre situaciones de acoso y violencia ocurridas tanto en contextos universitarios como laborales. Este intercambio permitió profundizar en los desafíos que aún existen para fortalecer la prevención, mejorar el acceso a los mecanismos de apoyo y continuar promoviendo una convivencia basada en el respeto y la igualdad. La actividad convocó no solo a participantes del Programa de Integración, sino también a nuevos/as integrantes incorporados/as por operación abierta y a miembros de la comunidad interesados en participar.
Instancias como esta nos recuerdan que hablar de violencia de género en espacios seguros, abiertos al diálogo y orientados a la prevención no es una realidad garantizada en todas partes del mundo. Mientras en distintos países mujeres y niñas continúan viendo restringidos o vulnerados derechos fundamentales, en otros persisten contextos donde denunciar o simplemente alzar la voz implica enfrentar graves consecuencias.
Reconocer esa realidad también es valorar el camino recorrido y comprender la responsabilidad de seguir fortaleciendo comunidades donde el respeto, la igualdad y la dignidad de las personas sean principios irrenunciables. Actividades como las impulsadas por la Unidad de Desarrollo Organizacional contribuyen precisamente a ese propósito: formar una comunidad más consciente, informada y comprometida con la construcción de espacios libres de violencia y discriminación.
