Cada 19 de octubre se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Mama, una fecha de alcance internacional que busca concientizar y sensibilizar a la población sobre una de las patologías oncológicas de mayor impacto e incidencia en las mujeres a nivel global. A pesar de los constantes progresos científicos en materia de detección y tratamiento, esta patología continúa representando un profundo desafío para la salud pública.
Las cifras oficiales confirman la magnitud y la urgencia de abordar este problema de salud. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se estimaron aproximadamente 2,4 millones de nuevos casos de cáncer de mama y 694.000 muertes en el mundo. En Chile, de acuerdo con los registros del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN) para ese mismo período, la incidencia alcanzó 5.141 nuevos casos y un total de 1.829 fallecimientos. Ante este escenario, fortalecer la prevención, la detección oportuna y el desarrollo de nuevas investigaciones resulta imperativo.
Desde el Departamento de Química Inorgánica y Analítica, los equipos liderados por la profesora Constanza Venegas Alburquenque y el profesor Esteban Rodríguez Arce impulsan líneas de investigación complementarias dirigidas a enfrentar dos grandes retos de la oncología actual: identificar señales moleculares tempranas mediante biopsia líquida y desarrollar nuevos fármacos anticancerígenos.
Biopsia líquida y biosensores: detectando señales moleculares en la sangre
Aunque la mamografía se mantiene como la principal herramienta estándar para la detección precoz del cáncer de mama, presenta limitaciones diagnósticas en casos de mamas densas. Frente a este desafío, la biopsia líquida surge como una alternativa complementaria no invasiva que permite detectar distintos biomarcadores tumorales —como microRNA (miRNA)— en muestras de plasma sanguíneo.
En esta área enfoca sus esfuerzos la profesora Constanza Venegas Alburquenque, académica adscrita al Departamento de Química Inorgánica y Analítica. Su trabajo de investigación está centrado en el desarrollo de biosensores electroquímicos capaces de detectar microRNA asociados al cáncer en muestras complejas como el plasma sanguíneo.
"Estos dispositivos incorporan una sonda de reconocimiento sobre la superficie de un electrodo, diseñada para unirse a una secuencia específica de microRNA. Esa interacción produce cambios en una señal eléctrica que pueden medirse y relacionarse con la cantidad del biomarcador", explica la académica sobre el funcionamiento de esta tecnología.
Su enfoque integra el diseño de superficies sensoras con materiales carbonosos derivados de biomasa y estrategias de reconocimiento molecular para avanzar hacia plataformas sensibles y potencialmente portátiles.
"El desafío no es solo medir un microRNA con gran sensibilidad, sino seleccionar combinaciones de biomarcadores, controlar el procesamiento de muestras y demostrar su desempeño en grupos amplios de pacientes. La meta es construir evidencia para que estos biosensores puedan integrarse, en el futuro, a estrategias de detección y seguimiento junto con las herramientas clínicas existentes", puntualiza la investigadora.
Química inorgánica medicinal: nuevos agentes terapéuticos contra subtipos agresivos
A la par de los esfuerzos diagnósticos, el desarrollo de terapias más eficaces y selectivas sigue siendo indispensable, especialmente ante subtipos complejos como el cáncer de mama triple negativo, el cual presenta limitaciones en terapias dirigidas y alta propensión a la resistencia farmacológica.
Desde el área de la química inorgánica medicinal, el grupo que lidera el profesor Esteban Rodríguez Arce, también académico del Departamento de Química Inorgánica y Analítica, trabaja en el diseño, síntesis y evaluación de nuevos compuestos metálicos con propiedades anticancerígenas.
"La química inorgánica medicinal aprovecha las propiedades únicas de los compuestos metálicos para modular su actividad biológica y potenciar su eficacia anticancerígena. En nuestro laboratorio desarrollamos, principalmente, compuestos de rutenio, oro, platino y paladio, con el objetivo de identificar moléculas que presenten elevada actividad frente a células tumorales y, al mismo tiempo, mayor selectividad frente a las células sanas", señala el académico.
A diferencia de los fármacos tradicionales que suelen actuar sobre una única diana biológica, estos compuestos metálicos pueden actuar como fármacos de multiobjetivo. "Algunos compuestos metálicos pueden actuar mediante múltiples mecanismos de acción simultáneos, como la generación de especies reactivas de oxígeno (ROS), la inducción de la disfunción mitocondrial y la interacción con biomoléculas esenciales como el ADN y determinadas proteínas sobreexpresadas en células cancerígenas, entre otros. Esto permite interferir no solo en la supervivencia celular, sino también en procesos críticos asociados a la metástasis, como la migración, la invasión y la angiogénesis", detalla el investigador.
La conmemoración del Día Mundial del Cáncer de Mama reafirma la importancia de abordar los desafíos de la salud pública desde perspectivas multidisciplinarias e innovadoras. A través del trabajo coordinado entre la química, la bioquímica y las ciencias farmacéuticas, la labor investigativa realizada por los profesores Constanza Venegas y Esteban Rodríguez demuestra cómo el conocimiento generado en las aulas y laboratorios de la Universidad de Chile contribuye activamente al avance de diagnósticos más oportunos y tratamientos más selectivos, eficaces y seguros para la comunidad.
