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Con el impulso de la profesora Karina Valdés Camus, académica del Departamento de Ciencias y Tecnología Farmacéutica, la cátedra electiva “Farmacia y Mujer” incorporó la perspectiva de género y derechos humanos al ejercicio farmacéutico, acercando al estudiantado a una atención en salud que integra los conocimientos científicos con las necesidades de las personas y la comprensión de los factores sociales y culturales que influyen en su bienestar. Desde ese punto, la encargada del Departamento de Género y Derechos Humanos del Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile e integrante de la ONG APROFA, Macarena Filún, visitó su alma mater para realizar un taller dirigido a las y los estudiantes.
Egresada de Química y Farmacia en 2019, Macarena Filún Aguilar ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, a través de su trabajo en APROFA, organización de interés público y sin fines de lucro que cuenta con casi 60 años de experiencia en la promoción y defensa de los derechos sexuales y reproductivos. A esta labor se suma su trabajo como docente y sus estudios en el Magíster en Salud Pública de la Universidad de Santiago de Chile, donde cursa su primer año y continúa profundizando su mirada integral de la salud.
Construir referentes farmacéuticas en perspectiva de género
–¿Cómo se conocieron?
–“Fui alumna de la profesora Valdés”, comenta Macarena entre risas.
Al recordar sus inicios en esta área, Macarena relató que esperaba encontrar a otras químicas farmacéuticas que ejercieran desde una perspectiva de género y derechos humanos. Sin embargo, se encontró con una realidad diferente: si bien compartía experiencias y una mirada común con profesionales de otras disciplinas, especialmente matronas y ginecólogas, no encontró referentes de su propia profesión que trabajaran desde este enfoque.
“Empecé a darme cuenta de eso y también, con las introspecciones era como: ‘Uy, yo hice esto, pero esto no tenía esta perspectiva’. Y empecé a aplicarlo”, señaló, describiendo el proceso mediante el cual comenzó a revisar su propia práctica profesional, estructurar su trabajo desde los lentes del género.
A partir de su experiencia, la profesional puso de relieve uno de los desafíos de la formación en salud: avanzar en la incorporación de la perspectiva de género en disciplinas donde aún es necesario fortalecer la formación especializada, promover su aplicación en el ejercicio profesional y visibilizar referentes que contribuyan a abrir camino a nuevas generaciones.
Así, el trabajo de Macarena ha conducido a eso. Desde hace un año y medio, ha guiado a tesistas en investigaciones sobre acceso a la salud y atención farmacéutica, entre ellas un estudio sobre el impacto de la Ley Cenabast en el acceso a anticonceptivos, desde dimensiones económicas, sociales y culturales, y el desarrollo de una herramienta digital para orientar la dispensación farmacéutica en casos como infecciones de transmisión sexual, anticoncepción de emergencia y prevención del VIH mediante la profilaxis preexposición (PrEP) y posexposición (PEP).
¿Por qué hablar de género?
El género atraviesa todas las dimensiones de la vida y, por tanto, también el ámbito de la salud. Desde esta perspectiva, iniciativas como estas muestran cómo el enfoque de género y los DD.HH. pueden incorporarse tanto en la investigación como en el ejercicio farmacéutico.
A través de casos reales, ejemplos de sesgos y un recorrido por la historia de la anticoncepción, Macarena abordó cómo las prácticas farmacéuticas han estado vinculadas a las construcciones sociales y culturales en torno a la salud sexual y reproductiva. Entre los ejemplos que presentó se encontraron los papiros del Antiguo Egipto, que registraban preparaciones y mezclas, así como los debates que históricamente han acompañado a los métodos de contracepción.
Pero, la exposición llegó a una de las principales contradicciones actuales: mientras la tecnología ha permitido ampliar y diversificar la oferta de métodos anticonceptivos, el acceso efectivo a ellos sigue siendo un desafío. Este no depende únicamente de su existencia, sino también de factores como la asequibilidad, la disponibilidad y la aceptabilidad de los métodos para las personas.
En este escenario, la dispensación farmacéutica con perspectiva de género adquiere especial relevancia, al considerar las necesidades, la autonomía y los derechos de cada persona al momento de entregar orientación y facilitar el acceso a los productos de salud.
Al finalizar su exposición, Macarena Filún Aguilar, quien también cuenta con experiencia como dirigente gremial, fue consultada sobre la importancia de incorporar estas temáticas en la formación universitaria.

"Es importante porque el profesional farmacéutico es un profesional inserto en la sociedad, en la cultura. Hoy por hoy ya es un mínimo: necesitamos estas herramientas que no estaban y, en vez de solo estar al debe, es parte de lo que tenemos que ponernos las pilas a subsanar”, afirmó.
La participación de Macarena Filún permitió acercar a las y los estudiantes a una experiencia profesional que conecta la farmacia con las realidades de las personas. Desde su propio recorrido, compartió la importancia de seguir aprendiendo, cuestionar las prácticas establecidas e incorporar la perspectiva de género en el quehacer farmacéutico, abriendo nuevas posibilidades para quienes hoy se forman en la Facultad y en el país.
De esta manera, el curso Farmacia y Mujer amplía la mirada sobre el ejercicio farmacéutico, ofreciendo un espacio de aprendizaje y reflexión que invita a comprender la salud desde una perspectiva integral, con enfoque de género y respeto por los derechos humanos.
