
¿Cómo acercar la ciencia a las personas en un contexto marcado por la desinformación y las dificultades de financiamiento? Esta fue una de las preguntas que dio vida al conversatorio, realizado el pasado lunes 26 de octubre y organizado por el Centro de Estudiantes de Bioquímica (CEBQ).
La actividad, moderada por el estudiante Joaquín Rodríguez, tesorero del CEBQ, reunió distintas perspectivas sobre los desafíos de comunicar el conocimiento científico y fortalecer su vínculo con la sociedad. El panel contó con la participación de Mariana Rincón, especialista en Altas Capacidades y Desarrollo del Talento (AACC) y divulgadora en neurodivergencia; Thomas Marval, su hijo de cinco años, conocido en redes sociales como @soyastromas y ganador del Premio Nacional a la Divulgación en Astronomía; la Prof. Lilian Abugoch, del Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química; y Tiare Vergara, divulgadora y estudiante de Bioquímica, ganadora del Premio Azul por la agrupación Sí Podemos (SíPo).
Desde esta dinámica, las panelistas reflexionaron sobre las dificultades para integrar la divulgación científica en la formación escolar, el desarrollo de iniciativas universitarias y la importancia de reconocer su valor más allá de las exigencias de los fondos concursables. Asimismo, abordaron alternativas para dar continuidad a estas iniciativas frente a las restricciones presupuestarias y los desafíos que enfrenta actualmente la ciencia en Chile.
La instancia también abrió espacio a las preguntas del público, incorporando la contingencia nacional y la preocupación por cómo sostener y fortalecer la comunicación científica en un escenario de reducción de recursos.
“Creo que ellos son la muestra que nuestro entorno es otro hace un buen rato”

Con felicitaciones y agradecimientos, la coordinadora del Doctorado en Nutrición y Alimentos (DOCNUTAL), Lilian Abugoch, inició su intervención, para luego compartir su experiencia y conocimientos con las generaciones más jóvenes:
“Cada uno puede ser un motor de cambio a su manera, las redes sociales ayudan mucho ya que se llega a muchas personas, pero también hay que ver qué es lo que llega y que sea veraz. La Expoferia de Alimentos ha sido un canal de difusión hace muchos años, y son los estudiantes que son parte de ella quienes difunden contenido y experimentación de un semestre sobre alimentos a la comunidad. Pienso que cada uno puede ser portador, un comunicador de la ciencia, y quizás pueda encender la chispa por investigar en más personas, o quizás le entregue herramientas para su vida”, narró la académica.
¿Se puede comunicar ciencia sin pensar en la sociedad?
Para Antonia Pinto, delegada de género del CEBQ, el conversatorio permitió poner sobre la mesa una discusión especialmente relevante en el contexto actual.
“Con el auge de la desinformación en redes sociales y los recortes a la financiación de la ciencia, la divulgación científica se vuelve una herramienta fundamental”, señaló, luego de identificar las brechas existentes.
La diversidad de perspectivas enriqueció la conversación, que trascendió el formato tradicional de preguntas y respuestas para dar paso a un diálogo entre las invitadas y sus distintas experiencias en divulgación científica. En este intercambio, la participación de Thomas puso en relieve la importancia de despertar la curiosidad y acercar las ciencias a las nuevas generaciones desde la infancia.
“Espero que en el futuro se masifique el hablar de divulgación, no solo en el ámbito académico, sino que se vea como algo integral en la vida de las personas, y que dejemos de separar lo académico-científico de la sociedad”, expresó Antonia.
La conversación deja una pregunta abierta: ¿cómo construir una relación más cercana entre ciencia y sociedad si el conocimiento no encuentra espacios para compartirse? Una reflexión que invita a reconocer la divulgación no como una tarea secundaria, sino como parte fundamental del quehacer científico y su vínculo con las personas.
