En un ambiente cargado de afecto, gratitud y memoria institucional, la comunidad de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile se congregó este jueves 5 de noviembre en el EPE para rendir un sentido homenaje en vida a la académica. El acto conmemorativo tuvo como hito central la designación del sector norte del primer piso como “Espacio Universitario Profesora Emérita Lilia Masson Salaue”, en testimonio de gratitud por una trayectoria que supera las siete décadas de entrega ininterrumpida a la institución.
La ceremonia fue encabezada por el decano de la Facultad, Prof. Pablo Richter Duk, junto a la vicedecana, Prof. Paz Robert Canales, y la directora de Extensión y Vinculación, Prof. Betsabet Sepúlveda. Asimismo, el acto contó con la presencia de directivos, docentes, estudiantes, personal de colaboración, integrantes de su familia —incluidas sus hijas Elizabeth y Carito— y una nutrida delegación de discípulos y egresados.
Un homenaje en vida a una constructora de la Facultad
Al abrir las intervenciones, el decano Pablo Richter repasó los más de 70 años de vínculo de la académica con la Casa de Bello, desde su ingreso como estudiante de Química y Farmacia, remarcando que hablar de ella es hablar de la historia viva de la unidad académica.
En su discurso, Richter subrayó el impacto formador y disciplinar de la homenajeada, relevando especialmente su papel protagónico como una de las principales impulsoras de la creación de la carrera de Ingeniería en Alimentos en 1971, abriendo un campo formativo inédito en Chile que ha graduado a numerosas generaciones de profesionales y científicos. A ello sumó su rol fundamental en la creación del Magíster en Ciencia de los Alimentos y el Doctorado en Nutrición y Alimentos (DOCNUTAL)—siendo su primera directora—, además de sus estudios de vanguardia en materias grasas y composición nutricional.
"Lo más importante de su legado es que no solo contribuyó al desarrollo de una disciplina, sino que también a construir la facultad que hoy conocemos. Su trabajo permitió abrir nuevas áreas de formación, fortalecer nuestras capacidades académicas y proyectar el quehacer institucional hacia las necesidades del país", destacó.
El decano enfatizó también las virtudes personales de la investigadora: "Más allá de sus logros académicos, quienes han compartido con Lilia destacan especialmente su calidad humana, su generosidad y su extraordinaria vocación por enseñar. Su rigurosidad, claridad de pensamiento, cercanía y particular sentido del humor son cualidades que sus colegas y discípulos recuerdan con especial afecto".
Reflexionando sobre su vigencia a los 94 años, donde continúa colaborando activamente con la Prof. Nalda Romero e impulsando proyectos nacionales e internacionales, el decano sentenció: "Esa vitalidad intelectual, su perseverancia y su permanente disposición a contribuir constituyen una de las expresiones más admirables de su trayectoria. Porque Lilia nos demuestra que la vocación universitaria no termina con un retiro académico, sino que puede acompañarnos durante toda la vida. Por eso hemos querido rendirle este homenaje en vida, porque creemos que los reconocimientos más significativos son aquellos que se entregan a tiempo".
Trayectoria, anécdotas y rigor analítico
Posteriormente, la Prof. Nalda Romero, académica del Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química brindó una semblanza profesional y cercana de la homenajeada. Recordó cómo una pequeña Lilia que curioseaba en la botica de su tío en Coquimbo decidió estudiar Química y Farmacia en 1950, titulándose en 1954 e iniciando su labor docente de la mano del Prof. Hermann Schmidt-Hebbel.
La Prof. Romero recorrió su ascenso a profesora titular en 1985, su distinción como profesora emérita en 2010, la creación de CAPCHICAL (Capítulo Chileno de Composición de Alimentos) y LATINFOODS, su participación en el Codex Alimentarius y la emblemática tabla de composición de materias grasas elaborada junto a María Angélica Mella (Q.E.P.D.).
Asimismo, evocó el estilo pedagógico de la profesora Masson —quien llevaba chocolates, galletas y papas fritas a clases para enseñar lípidos de manera tangible— y la expedición científica a bordo del buque Aquiles a Isla de Pascua en 1992. "Fue en ese viaje donde conocí no solo a la académica rigurosa que predicaba con la excelencia, sino a la mujer profundamente humana, alegre, sensible y tenaz".
La poesía de la química y los nuevos desafíos
Al dirigirse a los presentes, la profesora Lilia Masson emocionó a la audiencia repasando sus inicios: el esfuerzo de rendir el bachillerato oral en Santiago, las prácticas clínicas en el Hospital San Borja, los domingos preparando reactivos y doblando tubos de vidrio a mano para las destilaciones, y la camaradería estudiantil de una época rigurosa pero entrañable.
Uno de los instantes más significativos fue la lectura de su texto "Reflexiones de un viejo químico analítico", donde trazó un paralelo entre la paciencia del pesaje tradicional en balanzas de cristal y madera frente a la inmediatez de la tecnología digital: "Si la magia del laboratorio analítico se ha perdido, no permitas que la magia de tu vida quede formateada en un disquete", expresó, cosechando un cerrado aplauso.
Fiel a su espíritu activo, la académica agradeció el reconocimiento —del cual fue notificada el 17 de junio, día de su cumpleaños— y convocó a seguir trabajando: dio cuenta de los avances del proyecto de legumbres junto al INIA, el trabajo semanal de actualización de la base de datos de composición de alimentos y emplazó con visión de futuro a las autoridades a debatir sobre el rol de la inteligencia artificial en la formación universitaria.
Minutos más tarde, el decano Richter y la vicedecana Paz Robert procedieron al descubrimiento de la placa conmemorativa en el ingreso del espacio universitario, formalizando el homenaje institucional.
El testimonio de egresados y familiares
El evento congregó a discípulos de diversas épocas que compartieron su experiencia formativa junto a la investigadora:
- Cristián Encina, ingeniero en alimentos (Magíster en Alimentos mención en Gestión, Calidad e Inocuidad de los Alimentos y Doctorado en Nutrición y Alimentos en la Facultad): "Entré a trabajar con ella en tercer año en el CIDGRA (Centro de Investigación de Grasas y Aceites). Desarrollamos tablas analíticas y etiquetado nutricional cuando recién se promulgaban las normativas. Hoy que hago clases de química de alimentos en otras universidades sigo al pie de la letra su ejemplo. Es una mentora extraordinaria que inspira y abre caminos".
- Vanessa Pezoa, egresada y exalumna: "La conocí en el momento más complejo de mi carrera; ella me rescató, creyó en mí y me llevó a su laboratorio en Vicuña Mackenna. Trabajamos codo a codo casi siete años hasta altas horas de la madrugada. Pasó de ser mi profesora a una figura formadora y cercana, casi como una abuela. Es maravilloso que este homenaje se concrete en vida y pueda disfrutarlo plenamente".
- Carolina Bozzo, ingeniera en alimentos (UTEM): "Llegué a hacer mi tesis con ella y vio potencial en mí, integrándome de lleno al mundo de las grasas y aceites. La señora Lilia es vanguardista, rigurosa y tiene una transversalidad única para dialogar tanto con un estudiante joven como con científicos expertos. Está entre las 100 mujeres más destacadas del país y verla tan lúcida y entusiasta nos llena de orgullo".
- Elizabeth Davidson Masson, hija de la profesora: "Es sumamente emocionante ver plasmado su nombre en la entrada del edificio. Ella disfruta cada espacio y reconocimiento. Hasta el día de hoy se levanta pensando en cómo avanzan sus proyectos, qué nuevos pasos dar y en su familia. Mantiene una vigencia y claridad que nos conmueve a todos".
El encuentro concluyó con un brunch de camaradería en los jardines del recinto, donde la comunidad universitaria brindó por la vida, obra y permanente magisterio de la profesora emérita Lilia Masson Salaue.
