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En su sexta edición, la Semana de la Salud Mental volvió a poner en el centro la importancia de promover el bienestar desde distintas dimensiones y generar espacios de encuentro dentro de la comunidad universitaria. En una Facultad dedicada a la formación de científicas, científicos y jóvenes investigadores/as, las expresiones artísticas se tomaron el Patio Griselda Hinojosa y distintos rincones de la Facultad desde el lunes 02 al viernes 06 de noviembre a través de una programación diversa que invitó a hacer una pausa, compartir y encontrarse con otras formas de expresión y bienestar.
En esta oportunidad, la programación se articuló con otras iniciativas, entre ellas el Mercadito Sustentable, las actividades de la agrupación estudiantil Extensión Cultural y la Semana de la Sustentabilidad impulsada por el Comité Local de Unidad Sustentable (CLUS), ampliando las posibilidades de participación y vinculando el bienestar con distintas expresiones de la vida universitaria.
«Nuestro enfoque siempre es promover el bienestar desde distintas dimensiones y, obviamente, a través de eso trabajar en la salud mental», explicó Alín Lobos Bustamante, psicóloga comunitaria de la Unidad de Psicología, perteneciente a la Dirección de Asuntos Estudiantiles, y una de las organizadoras de la iniciativa. En esa línea, destacó también el valor de coordinar esfuerzos con otras unidades y grupos de la comunidad universitaria.
El arte como espacio de expresión y encuentro
La respuesta fue positiva y se tradujo en una mayor participación, incluso de quienes, entre clases, evaluaciones y otras responsabilidades, encontraron un momento para sumarse a mantas extendidas sobre el pasto, ciclos de cine, talleres de canto, masajes en silla, circo, pintura y una gincana fueron parte de las actividades que acompañaron a la comunidad durante la jornada. Uno de los encuentros se realizó en colaboración con el Centro de Estudiantes de Bioquímica (CEBQ), bajo el formato de un picnic artístico, mientras que las Ludolimpiadas y la 4.ª Jornada de Torneos de Juegos de Mesa marcaron esta edición.
«Intentamos generar espacios donde los estudiantes puedan empezar a interactuar a medida de lo que quieren y pueden. A través de estas actividades se van expresando, compartiendo y encontrando», relató Alín.
La alta convocatoria de esta sexta edición evidenció el interés creciente de la comunidad por encontrarse en espacios que trasciendan las exigencias académicas y laborales. Según destacó la organización, la participación aumentó considerablemente respecto de años anteriores, un resultado que también fue posible gracias al compromiso de los tres estamentos.
Al cierre, la Semana de la Salud Mental dejó una reflexión profunda: la universidad también se construye en los espacios donde dejamos de ser únicamente estudiantes, académicos o funcionarios para reconocernos, simplemente, como personas.
No todo ocurre en el laboratorio: la 6.ª Semana de la Salud Mental sigue abriendo espacios para el bienestar