Con la llegada de la temporada estival, la protección contra la radiación ultravioleta se convierte en un tema crítico de salud pública. Para profundizar en esta materia, conversamos con la profesora Olosmira Correa Briones, académica del Departamento de Ciencias y Tecnología Farmacéutica, quien entrega recomendaciones fundamentales para asegurar una exposición solar responsable.
1. No todo es el precio: ¿Cómo elegir un buen protector?
Contrario a la creencia popular, un costo elevado no siempre es sinónimo de mayor eficacia. Según explica la académica, lo esencial es leer el envase y verificar que el producto sea de amplio espectro (UVA+UVB) y, de preferencia, con un FPS 50+.
- Rostro vs. Cuerpo: "El rostro requiere formulaciones más específicas, generalmente no comedogénicas, libres de aceite (oil-free) y con menos fragancias para evitar irritaciones", señala.
- Dermatológico vs. Económico: Los productos de líneas dermatológicas son ideales para pieles sensibles o reactivas por sus pruebas hipoalergénicas, pero un protector económico puede ser igual de efectivo si cumple con los estándares de composición y vigencia.
2. ¿Qué significa realmente el FPS?
El Factor de Protección Solar (FPS o SPF) indica principalmente la protección contra la radiación UVB, causante de las quemaduras. La profesora aclara que este número es una medida de tiempo:
"Si una persona tarda 6 minutos en enrojecerse al sol, un SPF 30 indica que el tiempo de protección calculado será de 180 minutos (3 horas). Sin embargo, esto solo es válido si se aplica una capa generosa: una cucharadita de té colmada para la cara, equivalente a 2 mg por cm²", sostiene la académica.
Debido a que usualmente aplicamos menos cantidad de la recomendada, la experta sugiere utilizar SPF 50+ y reaplicar rigurosamente cada 2 o 3 horas, o inmediatamente después de nadar o sudar.
3. Zonas olvidadas: Cuero cabelludo y ojos
La fotoprotección va más allá de la piel del rostro y brazos. La académica advierte sobre los riesgos en zonas que solemos omitir:
- Cuero cabelludo: Las zonas con poco cabello o calvas son altamente vulnerables. Se recomienda el uso de sombreros de ala ancha y protector solar en las áreas descubiertas.
- Salud Visual: La radiación UV contribuye a la aparición de cataratas y lesiones retinianas. "Es fundamental usar lentes con protección UV400. Ojo: un lente oscuro sin filtro es más peligroso, pues dilata la pupila y permite la entrada de más radiación dañina", advierte Correa.
4. Riesgos para la salud y días nublados
La exposición indiscriminada no solo genera quemaduras y dolor a corto plazo. Los riesgos acumulativos incluyen fotoenvejecimiento (manchas y arrugas), queratosis y un aumento del riesgo de distintos tipos de cáncer de piel (melanoma y carcinomas).
Además, recuerda que las nubes no son un escudo total: en días nublados sigue siendo necesario protegerse, ya que la radiación UV atraviesa la capa nubosa.
5. Cuidado especial en niños y bebés
La piel infantil es extremadamente delicada. La académica entrega guías claras:
- Menores de 6 meses: Evitar la exposición directa y priorizar la sombra y ropa protectora. El uso de protector debe ser la última opción y siempre bajo consulta pediátrica.
- Mayores de 6 meses: Se recomiendan protectores infantiles con filtros minerales (óxido de zinc o titanio), que son menos irritantes.
6. Vigencia y almacenamiento
Finalmente, la profesora Correa hace un llamado a revisar las fechas de vencimiento. "Con el tiempo y el calor, los filtros pierden potencia y la fórmula se degrada. Un producto vencido tendrá un valor de SPF mucho menor al indicado, dejando la piel desprotegida", reflexiona.
Resumen de recomendaciones finales:
- Priorizar protectores de amplio espectro y FPS 50+.
- Aplicar abundantemente en piel, incluyendo orejas, cuello, escote y empeines.
- Utilizar sombreros de ala ancha y ropa con tecnología UPF 50+.
- Proteger los ojos con lentes certificados UV400.
- Reaplicar cada 2 horas en exposición continua.
