
La actividad, organizada por la Subdirección de Equidad e Inclusión (SEI) junto a los equipos de inclusión, discapacidad y neurodivergencia de las f acultades de Medicina, Odontología y Ciencias Químicas y Farmacéuticas del Campus Eloísa Díaz, reunió a autoridades universitarias, académicas y académicos, profesionales del personal de colaboración, estudiantes y organizaciones estudiantiles, poniendo en el centro la urgencia de traducir el discurso ético-político de la equidad e inclusión en acciones concretas, sin que estas dependan del esfuerzo individual o heroico del estudiantado.
La jornada fue conducida por Cristina Paredes Poblete, coordinadora de la Unidad Integral de Enseñanza y Aprendizaje y encargada de Equidad e Inclusión de la Facultad, quien destacó que el principal objetivo del encuentro fue transitar desde una inclusión entendida solo como norma hacia un enfoque ético, político y de derechos humanos, reconociendo que la diversidad es un aporte esencial al desarrollo del conocimiento y a la excelencia universitaria.
Así, durante la jornada se dio una especial bienvenida a las autoridades presentes, entre ellas la directora de la Escuela de Pregrado, Prof. Lorena García Nannig, quien asistió en representación del decano Pablo Richter Duk; el director de la Escuela de Postgrado, Prof. Alejandro Álvarez Lueje; el director de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios de la Facultad de Medicina, Prof. Diego Cifuentes Lucero; y la subdirectora de Equidad e Inclusión de la Universidad de Chile, Prof. Maribel Mora Curriao.
Asimismo, se reconoció la participación de los equipos de Equidad e Inclusión del Campus Norte y de diversas organizaciones estudiantiles, como CEDIFUCH, DISCAFEN, Autistas Autoconvocados JGM, Anticapacitistas JGM, CONEBEA y Quimispectrum, quienes aportaron desde sus experiencias y miradas al diálogo colectivo.
Por su parte, Diego Cifuentes, DAE de la Facultad de Medicina, destacó con orgullo la consolidación de una “comunidad universitaria que implementa acciones de inclusión”, lo que ha permitido instalar la temática en la agenda universitaria durante la última década. Los testimonios de estudiantes y egresados evidenciaron que la estructura institucional avanza a un ritmo menor que las necesidades de su comunidad. Si bien, existen políticas y normativas en proceso de incorporación, estas se encuentran aún en una etapa inicial, con énfasis en el cumplimiento legal. Este escenario constituye una base relevante para integrar la equidad e inclusión en la toma de decisiones, aunque persisten desafíos en el acompañamiento y en la comprensión del rol institucional en la inclusión de personas en situación de discapacidad.
"Habitando la resiliencia: estrategias para sobrevivir al capacitismo"
Uno de los momentos centrales del encuentro fue la experiencia protagonizada por Jennifer Aldana, licenciada en Antropología, en conversación con Luis Vera Fuente-Alba, profesional del área de discapacidad de la SEI. El testimonio permitió visibilizar las barreras estructurales que enfrentan las personas con discapacidad y tensionar el énfasis en la resiliencia individual frente a la necesidad de cambios institucionales profundos.
De Quilpué a Santiago, Jennifer narró la experiencia de ser sorda al ingresar a la universidad: “La sordera me desmarca de lo que se puede ver a primera vista. Recuerdo que debía rendir una prueba de inglés donde el listening era fundamental. Me dijeron que no existían antropólogas sordas”.
Lejos de detenerla, esa experiencia se transformó en un impulso. Jennifer decidió compartir su historia y demostrar que la sordera no limita capacidades ni sueños. Su historia muestra cómo la tenacidad individual no solo sostiene la permanencia académica, sino que también impulsa transformaciones estructurales: su denuncia en 2018 catalizó la creación de la actual Política de Inclusión y Discapacidad de la Universidad de Chile.
MusicInclusión
La jornada también incorporó un acto cultural a cargo de MusicInclusión, agrupación vinculada a la Fundación Chile Música y Braille, que promueve la inclusión social a través de la música como práctica concreta de transformación, integrando a personas con y sin discapacidad en una experiencia artística y reflexiva.
Formación académica y realidad laboral
Luego, se realizó un conversatorio sobre inclusión y transición al mundo laboral, que reunió al abogado Darío Alfaro, la actriz Valentina Orellana, las terapeutas ocupacionales Catalina Pincheira y Rocío Quezada, esta última profesional del Departamento de Pregrado, con la moderación de Álvaro Besoain, encargado de Equidad e Inclusión de la Facultad de Medicina.
La inclusión suele entenderse como ingreso y permanencia en las aulas, pero la jornada reflejó que existe un vacío al momento del egreso. Darío, lo ilustró con claridad: “La Facultad me entregó todas las herramientas para litigar y presentarme en un tribunal, pero no hubo acompañamiento en la inserción laboral”. Su experiencia refleja una inclusión efectiva en lo técnico-teórico, pero insuficiente en la transición al mundo profesional, donde los procesos de selección rara vez contemplan la diversidad y los programas implementados por la universidad no llegan a implementarse en estudiantes de grupos prioritarios.
De este modo, la actividad reveló que la transformación institucional prometida sigue sostenida, en gran medida, por la resiliencia individual. Los relatos confirmaron que estudiantes con discapacidad deben asumir un rol de “activismo forzado” para validar su permanencia en la comunidad universitaria. Casos como el de Valentina en el mundo de las artes, o el propio Darío, quien debió participar en modificaciones legislativas para poder ejercer como juez, muestran que el estudiantado además de enfrentar carga académica, también ejercen la labor de la tarea de abrir camino administrativo y legal, responsabilidad que debería recaer en la institución.
"Entre amigos"
La jornada reafirmó el valor de la comunidad afectiva como soporte. Ante la rigidez de procesos administrativos y la falta de infraestructura adecuada como la histórica carencia de material en Braille o de tecnologías asistivas, las redes de apoyo entre pares emergen como motor de permanencia.
En el cierre, distintos asistentes señalaron que se sintieron “entre amigos”, validando un espacio seguro que, aunque positivo, no puede reemplazar la obligación institucional de constituirse como garante de derechos. El paso definitivo hacia una universidad plenamente inclusiva requiere que la institución asuma la resiliencia que hoy recae en sus estudiantes, transformándola en políticas, presupuestos y acompañamientos concretos. Solo así la inclusión será un estándar garantizado y no una excepción sostenida por el heroísmo individual.
El diálogo permitió identificar barreras y facilitadores en las trayectorias académicas y laborales, así como proponer acciones concretas para favorecer el acceso y la permanencia laboral de personas en situación de discapacidad.
“Construyendo una Universidad Inclusiva: de la resiliencia individual a la transformación institucional”,